La cultura no se declara, se practica todos los días

Muchas organizaciones creen que la cultura se construye redactando valores atractivos y colgándolos en la pared.   Por supuesto que inicia con una redacción de la alta gerencia.   Pero lo que le da validez es la convicción con la que se escribió y la forma como se comunica a toda la organización.

Un documento archivado no genera visión, emoción, compromiso, orden en los procesos.   Una vez definida la cultura que se desea crear en la organización, la única forma de hacerla realidad es imprimiendola en el corazón de las personas, a través del liderazgo, ejemplo, acciones, conductas, decisiones.

Cada movimiento del CEO envía un mensaje, lo que permite, lo que ignora, lo que corrige se convierte en hábitos, y los hábitos terminan definiendo el carácter de la organización.  Por eso, la cultura de una empresa es una extensión directa del criterio del equipo directivo. No es lo que se dice en una reunión estratégica, es lo que se modela en el día a día.

La Biblia lo expresa de forma contundente: “Lo que el justo hace sirve de guía para muchos, pero la conducta de los perversos los extravía.” (Proverbios 12:26, NTV)

Una cultura saludable se construye con identidad, carácter y autoridad alineados. En ese punto, las personas saben cómo actuar incluso cuando nadie las está supervisando. Disminuye la improvisación, se establece un lenguaje común y se fortalece la confianza. La cultura se convierte en un sistema de protección contra el caos.

He visto empresas donde el liderazgo se esfuerza por controlar todo, precisamente porque no confían en su cultura. Eso no es liderazgo, es agotamiento. Una cultura viva libera al líder de la microgestión y le permite enfocarse en lo verdaderamente importante.

“Los planes bien pensados dan buenas ganancias; los planes apresurados llevan a la pobreza.” (Proverbios 21:5, NTV)

Trabajar la cultura es una estrategia esencial para la sostenibilidad. Es anticipar de manera consciente qué tipo de personas vamos a formar, cómo se van a ejecutar los procesos, la estructura a consolidar y los resultados que se desean obtener.

Daniel Romero